Estructura
Se proponen algunas actividades específicas:
- Bienvenida: recomendamos que haya alguna bebida (café, jugo,..) o algo de picar. Se trata de generar un rato de interacciones no condicionadas.
- Ronda de presentaciones: breve presentación del/la tallerista y las personas participantes.
- Presentación de la propuesta de taller por parte del/la tallerista.
- Preguntas y respuestas sobre el taller, mediante un ejercicio.
Entrevista en parejas: Se sugiere organizarse en parejas, para conversar y, si lo desean, tomar notas, sobre tres preguntas (sería bueno que el/la tallerista también participara):
– ¿Qué espero del taller?
– ¿Qué temo o qué me inquieta del taller?
– ¿Qué me gustaría encontrar en el taller?
Posteriormente se crea un círculo y cada persona cuenta las respuestas que le dio el otro/a. - Ejercicios sencillos para memorizar el nombre de los/as demás:
Propuesta 1:
– El tallerista pide a los participantes que se colocan en un círculo.
– El/La tallerista les propone un juego: decir su nombre acompañado de una frase y de un gesto. De este modo: “Yo, me llamo X y ahora me siento…” y hacer un gesto que simbolice cómo se sienten. Todos imitan a X, diciendo: “X ahora se siente…” y repiten el gesto. El siguiente vuelve a decir: “Yo me llamo Y y ahora me siento…”, etc. Así hasta terminar con todas las personas que conforman el círculo. Recomendamos que empiece el/la tallerista, para servir de ejemplo.Propuesta 2:
Caminando por el espacio y ocupándolo entero. Se pide que los participantes se miren a los ojos. Luego, cuando se encuentran dos personas, cada una le dice su nombre a la otra. En una segunda fase, cada persona tiene que decir el nombre del otro con el que se encuentra. Se puede jugar con la voz y el tono en el que se dice ese nombre (sorpresa, alegría, tristeza…) - Proponer un diálogo para buscarle el nombre al taller, en el que ya se afine sobre qué se quiere trabajar o en donde quede claro el contexto.
- Ejercicio de despedida: los acuerdos del taller.
El/la tallerista despliega un papel grande en el suelo. Se proponen consensos sobre el taller: cosas que todos/as quieren que ocurra o que se deben cuidar o que no deben suceder. El/la tallerista puede poner ejemplos, como: “Queremos divertirnos / No queremos hacernos daño / Queremos una fiesta al final / etc”. Se van escribiendo en el papel, a medida que se van diciendo y cada quien firma esa especie de acuerdo previo al taller.
