Calentamiento
Objetivo
Preparar a la persona participante a explorar el espacio y la relación con el/a otro/a a través del cuerpo y la palabra. Activar corporalmente la noción de cuidado de grupo.
Tiempo : 1h10
“Si yo digo, tú dices”
Tiempo: 10 minutos
Esta dinámica de juego se basa en la frase “Si yo digo, tú dices”. A partir de esta frase “Si yo digo” hago una acción corporal que la persona siguiente retoma diciendo “Si tú dices…yo digo” proponiendo como respuesta otra acción corporal, diferente de la primera. El/la tallerista da algunos ejemplos para poder entender la dinámica del ejercicio.
La persona 1 dice:
– ¿Si yo digo “Salto” (se realiza la acción de saltar) tú dices…?
La persona 2 dice:
– Si tú dices “Salto” (se realiza la acción de saltar) yo digo “Giro” (se realiza la acción de girar)
La persona dice:
– Si tú dices “Giro” (se realiza la acción de girar) yo digo “hacer como si mis brazos fueran una oleada de agua”, (se realiza la acción).
Se van haciendo esta serie de acciones de reacción y respuesta hasta que se completa el círculo y se vuelve a empezar.
Se pueden proponer tanto acciones físicas concretas (saltar en un pie, besos, abrazos, dormirse, un paso adelante, etc.) como acciones más imaginarias o simbólicas que asocian a un gesto particular (Gloria a Dios, viva la patria, qué pereza, hacer como si mis manos fueran una oleada de agua, etc.).
El Teléfono descompuesto:
Tiempo: 10 minutos
Trabajo sobre el gesto, la expresividad y el imaginario. Esta es una variación de un ejercicio sobre la voz, la escucha y la repetición que se llama “El teléfono descompuesto” en el cual generalmente en una formación circular o lineal: alguien comienza susurrando una palabra o mensaje y la persona que está a su lado en continuidad izquierda o derecha, en un solo intento, intenta descifrar lo que el/la otro/a le ha dicho y a su vez pasar la palabra o frase que piensa haber escuchado. Cuando llegamos a la última persona del círculo o línea, le pedimos que diga la palabra en voz alta y nos damos cuenta de cuánto se ha modificado el mensaje.
Variación de los gestos y los cuerpos: En esta variación del ejercicio se propone a los/as participantes imaginar diferentes gestos e ir pasando este mensaje corporal a manera del teléfono descompuesto. Hay alguien que comienza y la persona siguiente tiene que pasar el mensaje corporal tratando de ser lo más fiel posible al ritmo, forma y energía de la persona que la precede. El gesto tiene que ser reproducido de la manera más precisa posible por la persona que lo recibe y al final nos damos cuenta de cuánto se ha modificado el gesto inicial y los recorridos imaginarios que nos ha permitido hacer.
Nota: Realizar si es posible alguna de estas actividades al aire libre.
Ejercicio de los cuatro elementos con manipulación corporal colectiva
Tiempo: 45 minutos.
Para comenzar se forma un círculo, donde se guía a los/as participantes a un primer momento de relajación corporal. Se frotan las manos y se hacen respiraciones profundas. Se pide en el grupo un voluntario y la persona se ubica libremente en el centro mientras que los/as otros/as participantes le ofrecen un masaje colectivo con las manos, en relación con los elementos naturales: la tierra, el agua, el viento y el fuego. Cada elemento tiene una manera particular de generar un contacto. El contacto grupal es colectivo y debe estar a la mayor escucha posible tanto de la persona que está en el medio, como del grupo. El grupo se mueve al unísono en retracción y expansión del círculo.
Se dice claramente que el ejercicio es de libre consentimiento y que las personas que no desean realizar el contacto pueden no participar del ejercicio.
Mientras el masaje colectivo se realiza, se propone a los/as participantes dejar libre curso a la palabra y la imaginación en cualquier idioma y a los lugares, personas, momentos de la memoria, de su historia personal o de su fantasía que ese contacto despierta o provoca. Incluso puede haber la opción de decirlo en una lengua inventada.
No es necesario que pasen todos/as los/as participantes, pero el tiempo se va a adaptar en función del número de personas que conformen el grupo.
Una vez terminado el masaje, el círculo se mueve y se vuelve más pequeño, cada participante acerca el centro de su cuerpo al de quién está en el centro del círculo y éste se deja balancear por los otros cuerpos. Luego, la persona del centro es cargada por los/as otros/as participantes y paseada, suspendida. Tras una señal colectiva se vuelve a depositar cuidadosamente el cuerpo en el suelo, cuidando que la primera parte en tocar el piso sean los pies.
Con los ojos cerrados la persona vuelve a centrarse y a sentir de nuevo su cuerpo. Delicadamente abre los ojos. Este ejercicio tiene como intención promover un cuidado colectivo, una disponibilidad del otro para la persona que se encuentra en el centro del círculo, es un ejercicio de dar y de recibir. Al imaginar la energía que se imprime en el masaje, este es realizado con intención de generar bienestar, de una manera dinámica. Las palabras del/la tallerista buscan evocar bienestar, fuerza en momentos de transición, memoria de lugares, intención de dejar atrás, de construir con aires nuevos, dejar purificar a través del agua, acoger el fuego renovador y fuente de energía, evocar la tierra estabilizadora, “la tierrita” que acompaña.
