Apertura
Objetivo
Explorar la noción de pertenencia a una comunidad a través de narrativas corporales y musicales y memorias colectivas.
Tiempo : 35 minutos
Altar colectivo de las presencias-ausencias
Tiempo: 20 minutos
Se propone comenzar esta sesión con un pequeño ejercicio sobre las presencias y las ausencias. Se ubica en un lugar simbólico una silla vacía y frente a ella un pequeño altar que puede estar conformado por diferentes elementos que recuerdan los elementos naturales (tierra, fuego, aire, agua). Proponemos tener una vela, un vaso de agua y un poco de tierra o un elemento natural sobre una tela que se escoja especialmente para el momento. Pedimos a los/as participantes completar este altar de manera imaginaria con lo que les parezca más conveniente. Se puede realizar esta acción desde el propio lugar o acercándose al centro.
Pedimos a los/as participantes primero pensar en algún ser o cosa que consideren ausente en sus vidas en estos momentos, recordando algo positivo que nos pudo aportar.
Pedimos a los/as participantes pensar en algún ser o cosa que consideren importantes en sus vidas, en el momento presente. Les pedimos finalmente pensar en algo o alguien que le proteja o con lo cual se sienta seguro(a).
Cerramos los ojos y respiramos de manera colectiva.
Se escribe en el muro o sobre un papel una palabra o frase que como grupo queremos recordar.
Variación: Se dice al unísono una palabra o frase que como grupo queremos recordar.
Nota: Es necesario tener en cuenta la posible emotividad del ejercicio y tomar precauciones de cuidado y contención en caso de desborde emocional.
Tejiendo culturas, tejiendo canciones [1]
Tiempo: 15 minutos
Para realizar este ejercicio, se pide con anterioridad en una sesión precedente, traer una canción o un poema aprendido que queramos compartir con el resto del grupo. Esta canción puede estar ligada a los orígenes o ser significativa para mí sin razón particular. Se pregunta quién ha preparado una canción y se invita libremente a compartirla con el resto del grupo. Se pide al/lal participante presentar solo un pequeño fragmento de su propuesta la cual se repite al unísono de manera colectiva. Poco a poco con los fragmentos de las canciones se va creando una especie de partitura colectiva que va a encadenar cada propuesta. Se repite varias veces esta canción colectiva que puede tener diferentes lenguas y sonoridades.
La duración de este ejercicio puede variar según el número de participantes y de propuestas de canciones.
Variación: Se puede acompañar la canción conjunta con percusión sobre el cuerpo, con la ayuda de las manos y de las piernas. Cada fragmento de canción tiene un fragmento de percusión corporal y ritmo. Se ensamblan entonces ritmos diferentes con las palabras y canciones propuestas para hacer una especie de partitura conjunta.
[1] Este ejercicio surge del medio de la animación intercultural y sobre todo del trabajo propuesto por Julia Varley del Odin Teatret, quien creó una metodología del trabajo vocal del actor, que retoma en el proyecto y se fusiona agregando una exploración corporal percusiva.
